FLOATING BOATS
Field Day, Hackney, Londres. Acababa de ver a nuestro grupo de electrónica favorito del momento con mis dos mejores amigas. Joder, éramos super felices, habíamos tomado NRG3 y me encabroné con conocer a uno de ellos al que admiraba desde hacía muchos años.
Primer intento fallido:
Tras lograr escabullirme por las vallas una segurata inglesa 4x4 tronchísima me hizo un placaje. Mierda.
Segundo intento fallido:
Mi amiga se ligó a un segurata, le decía: “I loviu y te quieru…” al cual usamos de recadero para que le diera la siguiente nota: “I am L sister, we want to meet you! Come with us!” ( la hermana de L ya se lo había tirado y parece que él le tenia un cierto aprecio) en fin, no resultó.
Cuando ya lo dimos por imposible vimos un hueco entre bambalinas y por ahí nos colamos… Os prometo que fue llegar y besar el santo. En dos minutos estábamos nosotras tres y ellos tres hablando de España (viva España) y S. no paraba de mirarme. Sus amigos se largaron… (estaban casados y tenían hijos en sus casas) pero a él le convencimos para que siguiera de fiesta con nosotras.
El festi había acabado hacia un rato,el escenario desolador, era de noche y no quedaba ni perry, ni si quiera sabíamos por donde salir. Mágicamente, apareció un cochecito de golf que se ofreció a llevarnos fuera. Nos sentamos de espaldas en la parte de atrás. En serio, ese puto conductor era de jackass. El coche volaba y caía continuamente. Nunca había sentido tanta velocidad y peligro sobre mi ser. Allí estaba, entre mis amigas y sentada sobre las piernas del hombre de mis sueños a punto de morir. Eso no me impidió gritar mi canción preferida “FLOOOOATING BOAAAATS” (luego me di cuenta que esa canción ni siquiera es de él), no podía ser más feliz. Llorábamos de la risa, joder.
Ok, salimos. Pero… ¿Eh, un momento…? Son las 5 de la mañana (Londres) necesitamos una fiesta donde ir. Comenzamos a llamar susurrando a peña para que nos preparara un after, que las Spanish van con S. Unos ingleses estaban en casa de H. Bennet, así que fuimos. ¡Maldito el momento! Desde aquel día considero a ese tío el más gunfer y asqueroso que existe sobre la faz de la tierra. Su casa era una auténtica mierda, rollo de no saber de que color son los azulejos del baño por puro negror. Platos con restos de comida podrida por el suelo… ollas con espaguetis incrustados en el salón… ropa por todas partes… En cuanto nos despistamos le montó un organillo a S para que tocara un rato. No sabíamos donde meternos.
Mis amigas se fueron a la française y se llevaron mis llaves, mi dinero y mis tampax. O sea, mi sueño. A ese tío no le quedaba otra que llevarme a su hotel.
En el hotel fue todo una auténtica guarrada. Imaginaros el potaje: eau de festival sobre mi piel, regla sin reservas y para colmo se había jodida el agua de todo el edificio. Eso si, follamos mucho. Matanza de Texas.
A la mañana siguiente conseguí llegar a casa con unos pounds prestados, oliendo a mierda y con papel del water enrollado en el tanga. Me daba igual, era la más feliz.
Follarse a un tío famoso que admiras mola. Porque no te enamoras de él, solo de la noche que habéis pasado juntos sin esperar nada más. Guardas el bonito recuerdo… ¡Me estoy pasando! ¡Qué coño digo! ¡Cuidarse S!
